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  • Foto del escritorJoel Chaou Latorre

Muere el tren, mueren los pueblos.

Las doce y diez del mediodía, y todavía sin noticias de los ciclistas. Sabíamos que estaban de camino porque tuvimos que adelantar a todo el pelotón en la carretera de Camporrobles, pero es muy posible que el tren que los dejó en Utiel hubiese llegado con retraso. No sería tampoco ninguna novedad. Desde Compromís estiman que, sólo en el núcleo de Cercanías de Valencia, más de 11 mil trenes han llegado con retraso a sus destinos, y cerca de 8.000 han sido cancelados en el último año, siendo precisamente la línea C-3, que une Utiel con Valencia, una de las más afectadas por las cancelaciones en todo el Estado español.

Llegar a Utiel y recorrer 44 km de ida y vuelta en bici hasta Camporrobles. Ese fue el propósito de diversos colectivos por la defensa del ferrocarril, con el que pretendían denunciar la situación actual que atraviesa la línea de Media Distancia que une Utiel con Cuenca. El pasado 8 de enero suspendieron los servicios debido a los destrozos producidos por el temporal Filomena, dejando incomunicados y sin transporte alternativo durante más de tres meses a municipios como Camporrobles o Las Cuevas (aldea pedánea de Utiel). Estos municipios se encuentran en el interior de la provincia de Valencia, pero sus servicios ferroviarios están excluidos de la línea C-3 de Cercanías y solo operan bajo la Media Distancia, limitando durante años sus frecuencias y la posibilidad de acoger a más pasajeros.

“Este tramo de la línea es el que peor se encuentra de todo el Estado español, por el que se circula a 60 km por hora debido al mal estado de la infraestructura, y en el que no se ha invertido ni un euro desde hace décadas”. Así defendía la alcaldesa de Camporrobles, Inma Alemany, la importancia de volver a comunicar estos municipios con Valencia y con Cuenca para evitar acentuar aún más el efecto de la despoblación, y apostar por un medio de transporte electrificado, con un nivel de emisiones muy inferior al de los vehículos particulares. Para muchos, el temporal Filomena es sólo una excusa más para terminar de lapidar la línea. No creen que los destrozos ambientales sean tan graves como para mantener el tramo con Cuenca cerrado durante todos estos meses, o por lo menos apuntan a que no hay evidencias de que no sea posible restablecer la comunicación entre Camporrobles y Utiel, como mínimo.


Las declaraciones de David Peña sólo han servido para añadir más tensión al ambiente; el presidente de la CEOE-CEPYME Cuenca planteó hace tan solo unos días la posibilidad de suprimir la actual línea de ferrocarril y sustituirla por un servicio a demanda de autobuses.

Llevan décadas intentando privatizar el servicio, derivando toda la inversión y los recursos al servicio de AVE en detrimento del ferrocarril convencional”. Así lo denunciaba Juan Ramón Ferrandis, el coordinador de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de CGT, que también se desplazó con el pelotón de ciclistas hasta Camporrobles. Los problemas del ferrocarril en la Comunitat Valenciana no son exclusivamente del interior de Valencia, pero sí que sufren una gran parte de las consecuencias. El núcleo de Cercanías de Valencia (que incluye Castellón, pero excluye Alicante) ha perdido cerca de 8 millones de usuarios desde 2008, y se coloca junto a Santander, Bilbao o Asturias como uno de los núcleos de Cercanías más perjudicados, con un 32% menos de afluencia que hace 12 años.



Si nos centramos en la línea C-3, Utiel es uno de los municipios que poseen una menor tasa de uso por cada 100 habitantes con relación a otros municipios nacionales de tamaño similar con servicio ferroviario. Ocupa exactamente el puesto 189 de 210, y por debajo le sigue Siete Aguas en el puesto 194, también perteneciente a la línea C-3. Entre los diez últimos encontramos Moncofa y Gilet con los puestos 202 y 204, respectivamente, que, aunque no pertenecen a la línea, sí que están integrados en el núcleo de Cercanías valenciano.



La situación es aún más evidente cuando se comparan todas las líneas que integran la red de Cercanías de Valencia, en la que siete de las nueve estaciones que conforman la C-3 se encuentran por debajo de la media valenciana de municipios por frecuencia de uso, y si comparamos dentro de la propia línea C-3, Xirivella, Requena, Siete Aguas y Utiel ocupan también los últimos puestos. La situación de Xirivella puede ser una excepción debido a su relativa cercanía con Valencia, pero el resto de los municipios coinciden con aquellos se encuentran más alejados de la provincia de Valencia y que pierden el 63% de las frecuencias una vez los trenes llegan a Buñol.





Por lo que demuestran los datos, no es un problema aislado al que se enfrenta Utiel únicamente, pero a diferencia del resto, Utiel tiene una importante responsabilidad como nexo de unión entre los municipios valencianos y conquenses, y ahora se encuentra mutilada, incapaz de establecer una red de transporte eficaz con sus aldeas o municipios más cercanos como Las Cuevas o Camporrobles.

La situación tampoco mejora en el transporte interurbano por autobús, con las licencias actualmente caducadas, la Dirección General de Obras Públicas, Transportes y Movilidad Sostenible de la Generalitat Valenciana tuvo que otorgar un contrato de emergencia para cubrir la oferta de las comarcas del altiplano de Requena-Utiel y el Valle de Cofrentes-Ayora, situadas en el interior de la provincia de Valencia, y que llegaron a ver reducidas hasta el mínimo las frecuencias de autobuses con la capital del Turia durante la pandemia. Por otra parte, muy próxima a Utiel se encuentra la estación de AVE de San Antonio, a medio camino con Requena. Conocida popularmente como “la estación fantasma”, en esta parada pasan una media de 28 viajeros diarios, según los últimos datos ofrecidos por Renfe en 2016. Su inversión fue de más de 12 millones de euros, y no posee un servicio de lanzadera que la una directamente con el municipio o la estación de tren suburbano más cercana.

Una situación delicada, donde representantes y asociaciones a favor del ferrocarril reclaman una implicación política mayor para evitar que la sombra de “la España vaciada” se cierna definitivamente sobre la comarca, mientras los vecinos de Utiel y Camporrobles ya han asumido con amargura el cierre indefinido del tramo con Cuenca, temiendo que solo sea un pequeño aviso de lo que podría acabar ocurriendo con el resto del ferrocarril valenciano.


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